Monidala

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¡No ha visto nada en los últimos días! ¿Habrá sido víctima de un ataque de zombis?

Últimas críticas

Flipped

no valorado
29/08/11

Tampoco es tan de extrañar que la última película de Rob Reiner nos haya llegado directamente en DVD, eludiendo su estreno comercial en salas: su carrera es, cuando menos, irregular. Aunque puede atribuirse el mérito de haber dirigido un puñado de pelis que sin duda permanecen en la memoria colectiva de muchos, me da la sensación de que algunas otras han sido veneno para la taquilla, por lo menos en nuestro país…


Me quedo con las que me gustan, porque me gustan tanto que eclipsan cualquier desliz posterior que prefiero no nombrar y que cualquiera podrá saber si se asoma a su filmografía completa:

“Stand by Me” es una película iniciática que se convirtió inmediatamente en “de culto” en casa desde que la vimos por primera vez gracias al video comunitario (forma de pirateo primitiva y colectiva en boga durante los 80’, antes de que cada hijo de vecino se pudiera permitir el lujo de tener un reproductor de video en casa). Inolvidable la historia de cuatro preadolescentes (uno de ellos el ya mítico River Phoenix) a la búsqueda de un cadáver con todas sus incipientes inquietudes aflorando y una banda sonora con algunas de las mejores canciones de los 50’ de fondo.
“La Princesa Prometida” vista hoy puede que nos parezca ñoña y hasta un poco televisiva pero, en 1987 era LO MÁS. En mi cabeza adolescente no cabía historia de amor más perfecta, doncella más bella y valiente que Buttercup o joven más audaz que el paladín del amor verdadero, Westley (no os pongo una foto de la pinta que tiene hoy día Cary Elwes porque me siento compasiva…). De hecho, estoy deseando que mi niña tenga una edad para que la vea, seguro que le va a encantar…
El momento fake-orgasmo de Meg Ryan en “Cuando Harry encontró a Sally” ya es todo un icono del cine. Y para tres chicas que estaban a punto de terminar el instituto y que se reunieron para verla mientras devoraban una lasaña para cuya preparación se ensuciaron todos los cacharros de la cocina, era una auténtica revelación el hecho de que las mujeres (lo que nosotras nos creíamos entonces) pudiéramos hablar de todo eso abiertamente sin sonrojarnos.
Aunque anterior en el tiempo, no fue hasta hace pocos años que vi (y gocé) “This is Spinal Tap” (lo siento, es absolutamente imposible poner la diéresis encima de la letra “n”…), el mejor mockumentary de la historia (negaré haber dicho esto en el Juicio Final, sobre todo si está presente Woody Allen), porque además es rockumentary!! Absolutamente hilarante y con un musicón es, posiblemente, una de las pocas películas que me compraría original ahora mismo…
Y entonces llegamos a “Flipped”, una comedia dramática romántica soleada que comparte con “Stand by Me” la nostalgia cincuentera, el lirismo de las imágenes, el protagonismo de los adolescentes y el estilo de la banda sonora (también recuerda mucho a la serie “Aquellos Maravillosos Años” aunque está estuviera ambientada a finales de los 60’).



Está claro que las chicas maduramos antes…

Juli (una muy sólida para ser tan joven Madeline Carroll) y Bryce (Callan McAuliffe) se conocen (son vecinos) cuando están en segundo grado (ni idea de qué significa eso, pero vamos, que son dos críos de siete años o así…) y ella se enamora de él al instante. El niño, por el contrario, siente cierta aversión por las chicas en general y por Juliana en particular. A lo largo de los siguientes seis años veremos cómo evoluciona esa relación, alternando el punto de vista entre los dos niños para que podamos saber cómo ve cada uno de ellos los diferentes acontecimientos que suceden. También nos damos cuenta en seguida de que mientras que Juli es una niña sensible, generosa y muy especial el tal Bryce es un cretinillo cuya cobardía le hace rozar peligrosamente la mezquindad (este es un juicio de valor totalmente personal, pero para eso estamos…).



Líbreme Dios de los acabados mate que de los iridiscentes ya me libro yo.

“Flipped” es una película bonita sobre el amor adolescente (no sé yo si lo hay de otra clase…), entretenida y bienintencionada que, a pesar de un casting interesante (Aidan Quinn, Penelope Ann Miller, Anthony Edwards, Rebecca de Mornay y John Mahoney) y una cuidada ambientación no creo que pase a la lista de películas imperecederas de Rob Reiner.

Te gustará si: eres un romántico sin remedio y/o estás en la edad del pavo. También si eres fan de la música vocal de los ‘50:

Flores rotas

no valorado
29/08/11

Esta es la clase de películas que uno no se debe perder si pertenece a la categoría de cinéfilo con un lado terriblemente snob al que le asaltan de vez en cuando los “momentos Sundance”, que consisten en el ansia desesperada que nos invade después de tragarnos tanto cine-negocio por ver algo que por lo menos huela a independiente y tenga un mínimo de autoral. Con “Broken Flowers” los aliviará al instante (y se le quedará la misma cara de pasmo que a todos los demás, aunque por dentro se diga: “Pero mira que soy moderna…”)

Pero es que claro, si juntamos a Jarmusch (que, no lo vamos a negar, tiene una pedrá de las gordas) con Bill Murray (uno de mis actores favoritos, como demuestra el hecho de que le dedicara uno de mis primeros posts –ains, éramos tan jóvenes… ;p- y últimamente musa del gafapastismo) en una de sus hieráticas interpretaciones (desde luego si hay algo que no se le podrá reprochar a Billy es que sobreactúe…) y lo aderezamos todo con un argumento sin estridencias desarrollado en un guión lleno de silencios, un montón de personajes tarados, una banda sonora peculiar y un final de los que te dejan WTF, pues claro, se convierte al instante en una delicattessen no apta para cualquier paladar: vamos, que es bastante elitista y la clase de peli que duerme como un tronco a mi madre y a mi padre le hace poner a Dios por testigo que no volverá a hacer caso de mis recomendaciones (“si es que mira que te he dicho veces que las películas que le gustan a tu hija son una birria…”), aunque por dentro se diga: “Pero mira que soy moderna…”.



Que se joda Al Pacino…!

Murray es Don Johnston, un Don Juan retirado cómodamente gracias a la fortuna que hizo en la industria informática que no espera ya otra cosa de la vida más que estar en chándal y escuchar música clásica. Dos cosas pasan el mismo día que hacen que la película avance (iba a decir que le cambian la vida, pero es que no estoy yo tan segura…): le deja su novia y recibe una carta de una de sus ex amantes informándole de que tiene un hijo de 19 años que se ha propuesto encontrarle. Como la ex amante no firma la carta, Winston, el mejor amigo de Don, decide que éste debe resolver tamaño misterio y le organiza un viaje a través del país para visitar a las cuatro mujeres que podrían haber escrito esa carta. Es una historia detectivesca, aunque las pesquisas son emocionales y las pistas, de color rosa.

Además está llena de estupendas actrices rubias: Julie Delpy es breve pero contundente; Sharon Stone, simplemente maravillosa, intemporal, la adoro…; Alexis Dziena rezuma frescura; Frances Conroy está inquietante y dan ganas de recatarla; Jessica Lange hace fenomenal de chiflada absoluta; Chlöe Sevigny da hasta un poco de miedo; y Tilda Swinton ni siquiera es rubia, no os digo más…



Os juro que es Tilda Swinton… Sí, ya sé que no parece que vaya a decir: “Venimos en son de paz”, como acostumbra, pero es ella…

De nuevo la banda sonora me parece lo mejor de la película: en este caso una combinación de rock/soul clásico y actual con algo de música clásica y, sobre todo, el fascinante descubrimiento de Mulatu Astatke, parece ser que el principal exponente del Jazz etíope de los 60’ y 70’: NO OS LO PODÉIS PERDER (más que nada porque haceros esta recomendación me va a costar una cena en Brighton…).

Killers: un matrimonio de armas tomar

no valorado
29/08/11

Todavía no me he recuperado de la indignación que sentí anoche viendo esta bazofia y supuesta comedia. Si me hubiera costado un duro verla, tened por seguro que el caso estaría ahora mismo en manos de mis abogados (mis abogados… un chimpancé con un maletín… qué más da…) para solicitar una indemnización. Quizá pueda pedirla todavía por daños y perjuicios (cerebrales), porque además tengo la sospecha de que algo tan malo no se ha podido hacer por error: aquí había dolo, una intención oculta de agilipollar a la población o algo, no me lo quita nadie de la cabeza…

El truño en cuestión se autocalifica bajo la etiqueta de “comedia romántica de acción”. Pues bien, ya os digo yo que el publicista es un embustero patológico: comedia poca (me hicieron gracia dos frases y una mirada), romance mínimo y anodino (¿os imagináis la típica historia en la que un chico y un chica se conocen y enseguida se gustan y surge mogollón de química y complicidad entre ellos y entonces inevitablemente se enamoran? Pues seguid imaginándolo porque, aunque es lo que se supone que pasa en la peli, no se ve por ningún lado…) y acción escasa y nada emocionante (de hecho para cuando llegan las peleas y las persecuciones, que es en el tercer rollo, yo ya estaba planificando esta crítica y con un estado de ánimo poco proclive al cambio de opinión).



“Sí, bueno, lo del Razzie es irrelevante, lo que importa es que también he ganado el Teen Choice Award y ya sabes que las adolescentes de hoy son las mujeres del mañana…”

Hasta pereza me da contar de qué va la vaina… Pero allá va, profesionalidad ante todo: Jen (Katherine Heigl), la pánfila protagonista (se supone que es una chica muy despistada y algo desastre y eso la convierte en adorable; a mí me pareció patética, una histérica absurda y un insulto para las mujeres en general y me apetecía taparle la boca con cinta americana para que dejase de decir bobadas y matarme de la vergüenza ajena), acaba de ser plantada por su novio, así que ni corto ni perezoso se embarca en un viaje a Niza con sus padres (un Tom Selleck al que le habían teñido hasta el alma y que, aún así, es de lo mejor de la película; y una Catherine O’Hara haciendo de madre borrachuza, más que nada porque si hiciera de madre a secas se tendrían que haber ahorrado el papel de lo poco que aporta a la historia) y allí conoce a Spenser (Ashton Kutcher, o mejor dicho, el torso de Ashton Kutcher porque el resto de él debía de estar en sus labores de Productor Ejecutivo del film, que lo es…), que no me quedó muy claro si es un agente de la CIA o un asesino a sueldo que está allí en una misión.



“Así que aquí es donde Demi lava la ropa, ¿eh? La expresión “tarde de colada” adquiere una nueva dimensión…”

El caso es que de la forma más tonta se conocen (y cuando digo de la forma más tonta me refiero a un ascensor –sí, sí, como lo oís, que no se les ha ocurrido nada más original, “para qué nos vamos a molestar”, pensarían los guionistas, ¡que son tres, nada menos!…-) y ella se queda embobada al momento porque el torso de Kutcher es irresistible (mira, ahí estoy de acuerdo, aunque no me parece muy verosímil que un caballero baje al lobby de un hotel de lujo en la Costa Azul en bañador sin nada encima, que es algo de una poca clase que asusta y por menos de eso en Francia te deportan, pero en fin…) y empieza a hacer el ridículo más espantoso (pero no a lo Briget Jones en plan “me parto con esta tía”, no, más bien en plan “que alguien le golpee la cara con una pala para que se calle”. Al Torso todo esto se ve que le atrae (no porque se note por su trabajada expresividad, sino porque según el guión acaban casados después de que él mismo abandone su trabajo de “trabajitos” para vivir su vida de tórtolos de clase media americana en suburbio estándar.



“No te preocupes que si lo de mi Torso va a ser un problema para ti ya me encargo yo de que tus Tetas también salgan en los títulos de crédito”.

Después de una eternidad de sopor y lugares comunes, no sé muy bien por qué (y llegados a este punto, ni me importa…) al Torso le quieren hacer un encargo de los suyos y al final resulta que al que quieren matar es a él y a partir de ahí todos sus amigos, vecinos y compañeros de trabajo son asesinos que intentan conseguir la recompensa que han puesto por su cabeza. Y eso, señores y señoras, es la sinopsis oficial de la peli, ¡y la propia peli en sí misma! No hay más. Bueno, queda por dilucidar la irresistible intriga de si el Torso (y su patética mujercita) conseguirá salir con vida y el sempiterno doble giro final, predecible donde los haya… Sólo se me ocurre decir: PENITENTIAGITE!! Porque esto tiene que ser una señal de que el mundo se acaba.

Supongo que en pre-producción todo esto sonaba mejor de lo que es y lo que esperaban conseguir gastándose 75 millones de dólares de nada es algo parecido a “Mentiras Arriesgadas” (pues no tienen que tomar estos espinacas para llegar a Cameron, con sus defectos y sus virtudes…) o cuando menos, una peli para que la vean parejitas sin que uno de los dos acabe vomitando. Error: en este caso lo que yo recomiendo para que el aburrimiento no los mate a ambos (todavía no salgo de mi asombro sobre cómo es posible que contemplar a dos personas tan extremadamente atractivas como Heigl y Kutcher pueda ser tan soporífero como un documental sobre el Serengeti después de una fabada, si es que ni a posta lo consigues…) es que se pongan a meterse mano, no hay otra opción.

Así que que sepáis que si alguna vez alguien del otro sexo (o del mismo, que aquí somos Gay Friendly) os dice que “ha alquilado” “Killers” y que si queréis ir a verla a su casa, poneos ropa interior limpia porque vais a mojar. Es como la historia del viaje en plan mochilero por Europa Occidental…

Cisne negro

no valorado
29/08/11

¿No habéis sentido alguna vez un escalofrío al miraros a un espejo e intuir fugazmente que el reflejo que este os devolvía era el de la más oscura versión de vosotros mismos?
Claro, nos pasa a todos, eso sin necesidad de padecer un trastorno de personalidad disociativo…
“Black Swan” ha unido esto al sectario y extremo universo del ballet, un entorno donde sólo caben la más férrea disciplina, un estricto régimen alimenticio, la rivalidad más absoluta; un sitio donde el dolor extremo indica que lo estás haciendo bien. Una carrera en la que a los 30 estás acabado y ni aún entonces (y como diría la antítesis del clásico, mi idolatrada Briget Jones) te puedes sacar el palo que te metieron en el culo a los 4 años. Y, no lo olvidemos, un lugar lleno de espejos…



Y en este territorio la pobre Nina (Natalie Portman), joven delicada y frágil (encarnación perfecta de Odette) y única hija de una madre soltera (Barbara Hershey) y sobreprotectora que proyecta en ella todas sus frustraciones, ha de enfrentarse principalmente a sí misma para poder desdoblarse en su reverso tenebroso y sensual y conseguir así ser, a la vez, el cisne negro (todo ello en una incesante y autodestructiva búsqueda de la perfección).

En su camino se cruzará, en la doble forma de obstáculo y ayuda, con Lily, el paradigma de Odile (Mila Kunis) y deberá lidiar con las exigencias del director de la compañía, el intimidante (¿no lo son todos los profesores de ballet? Todavía me pongo en primera posición cuando pienso en la mía…) Thomas Leroy (Vincent Cassel, al que admiro aunque sólo sea porque para ir a trabajar se tiene que separar de la Bellucci, y el tío va y lo hace…), que desde luego tiene mucho más de Rothbart que de Sigfrido.

Ah, y no nos olvidemos de Beth MacIntyre (me he alegrado de verte, Winona), un papel pequeño pero determinante, como reflejo ¿vivo? del “siempre hay otra más joven y guapa bajando detrás de ti la escalera”, frase que podía haber dicho la Bette Davis (o lo que es lo mismo, Margot Chaning) de “All about Eve”, pero que la dijo la Gena Gerson de “Showgirls” (si me equivoco me corriges, Susan, que es que es muy temprano…).



Aronofsky ha creado una de sus pesadillas habituales en las que la forma se adapta al fondo y, muy a la manera de Polansky en “Repulsión”, nos obliga a sufrir los tormentos de la protagonista de una forma casi física introduciéndonos en un mundo de terror psicológico incómodo y terriblemente inquietante, aunque visualmente precioso. Y es esa belleza lo que la hace más perturbadora, casi hipnótica.

Gran parte de su encanto radica en la belleza exquisita de Portman, capturada por el director casi siempre en primer plano (no sé hasta que punto por las obvias necesidades técnicas, por las dramáticas o por el enamoramiento de Aronofsky por esa piel translúcida, esos rasgos perfectos y ese estilizado cuello de auténtica bailarina) y en una interpretación sorprendente, al estar acostumbrados a sus papeles de jovencita precoz y lenguaraz (aunque en “Closer” ya dio muestras de esa fragilidad que aquí se ha desbordado). El caso es que este es el papel en el que me ha parecido más niña y desamparada, estando como está cerca de la treintena.



Tampoco desmerece la exótica belleza (ni la interpretación) de la ucraniana Mila Kunis (por cierto que me he quedado de piedra al descubrir que es la voz de Meg Griffin en “Family Guy”, así que a partir de ahora, en versión original…) que personaliza la sensualidad y la desinhibición más perversa (sólo por su pas de deux con la Portman ya merece todos mis respetos).

Con la excusa de que anoche la vi en versión original sin subtítulos, y por si me he perdido algo crucial en la historia, la volveré a ver en breve. En realidad sólo un ligero temor a quedar demasiado atrapada en su insana irrealidad evitó que volviera a dar al play al terminar los títulos de crédito.

Paul

no valorado
29/08/11

La verdad es que me decepcionó bastante. Si bien es cierto que lo peor de la peli fue el doblaje al español. No es que fuese pésimo pero la voz de Santi Millán no me dejaba concentrarme sobre lo que de verdad me interesaba de la peli: las frikeces varias que aparecen.

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