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Baby Driver

Una película de Edgar Wright , 2017
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Reseñas y críticas

CharlyBarny

EL CHOFER DE LA MAFIA 4444

No conocía el cine de Edgar Wright, un inglés con más de 20 años de experiencia en la BBC como director productor, guionista y actor, y que también cuenta en su haber con 4 largos para el cine que no he visto. En consecuencia, la visión de Baby Driver fue mi primer encuentro con este experimentado director que evidentemente sabe sacarle provecho a los géneros.

Porque Baby Driver es una película de género. Se inscribe cómodamente en el policial negro, o en un subgénero de aquel, que es contado desde el punto de vista de los ladrones, y no solo encuentra varias referencias sino también rinde homenajes en el encuentro.

Si bien la trama pareciera flotar en un momento y un espacio fuera de tiempo, desde el vamos la música nos sitúa en los ´80. La banda sonora de la película es formidable y por ella pasan prácticamente todos los grandes hits de aquella época, colocados cada uno de ellos en el momento preciso e indicado en el desarrollo dramático del film. La banda sonora permite escuchar temas de Jon Spencer Blue Explosion!: Bellbotton; Dave Brabeck´s Unsquare Dance; David Mc Callum: The Edge; Barry White: Never, Never Gonna Give Ya Up; Queen: Brighton Rock, y Simon and Garfunkel: Baby Driver, entre otros.

Además, rinde homenaje a varios films de los cuales no solo abreva en lo temático sino también, en lo formal. En ese aspecto, en el inicio mismo, podemos encontrar las influencias del inolvidable Driver (1977) de Walter Hill con Ryan O´Neal como así también el Drive (2011) de Nicolás Winding Refn, y más tarde, la contundencia del cine policial de Michael Mann en Heat (1995),o el suspenso de Los Sospechosos de Siempre (1995) de Brian Singer. Referencias no faltan. Tampoco debemos olvidar que la fuente de inspiración más reciente puede ser una serie como la de Rápido y Furioso.

Pero el trabajo realmente sobresaliente es la dirección de Edgar Wright. Lo suyo es una mezcla notable de imagenes, sonido y puesta en escena con un uso intensivo de la steadycam que hace parecer cosa del pasado algunas maravillas que hemos visto recientemente. Wright narra literalmente a toda velocidad y al ritmo de la música, e incluso sin cortes en planos secuencias realmente inolvidables. Su puesta en escena es de una maestría notable como si se tratara de una película musical al servicio de una trama de acción y suspenso, que el director solo corta a los efectos de brindar información al espectador para poder seguir adelante creando más acción y más suspenso a todo ritmo. El resultado es una especie de vorágine policial sostenida en lo musical con una puesta en escena coreográfica.

Ansel Elgor es Baby, un hipoacúsico que es el disparador de la acción. Toda una revelación como actor y bailarín. Su personaje es el de un joven que de niño ha sufrido un accidente fatal con sus padres y ha quedado con una invalidez parcial en su audición. Paradójicamente, se ha transformado en un eximio conductor. Él será el “Baby Driver” del título en inglés. Kevin Spacey es Doc, el cerebro de la organización criminal al que “el Driver” le debe un favor. Lily James, Jamie Foxx, Jon Hamm y Eiza González completan un elenco impecable.

Más allá de cualquier convencionalismo, esta es una auténtica película de género que, como Sin Nada que Perder (Hell or High Water) de David Mackenzie, estrenada el verano pasado, hacen una autentica revisión de los géneros y los revitalizan agiornándolos en forma creativa. Aquí no hay cine de tesis ni siquiera un cine testimonial como lo puede ser “Hell….”, pero si encontramos una muestra renovada de un género tradicional del cine americano como es el policial negro. Edgar Wright, a la par de rendirle tributo, realiza un film formalmente deslumbrante que seguramente dará que hablar durante bastante tiempo y dejará su huella.

sulero

"Baby please don't go!" 4444

Creo que, si se navegáis un poco por la filmografía del director Edgar Wright en cine25, habrá prácticamente una crítica mía en cada de ellas, abalando a este señor y a su particular estilo de rodar. Es por ello que, desde antes del primer tráiler de la película, ya tenía un ansia viva por poder ver qué nuevo espectáculo visual me había preparado este señor. Hasta hace una semana el hype estaba por las nubes y hace poco me lo bajaron, destacando que es una buena película pero que no ocuparía un puesto alto en el top de joyas del cine, y estoy de acuerdo con esa afirmación pese a que no me cupiese la sonrisa enorme que tenía al salir de la sala.

¿Qué problema tengo con Baby driver? Si os soy sincero, no lo tengo muy claro. Su primera parte hasta el gran atraco siento cierta lejanía con los personajes, el protagonista no logra mi empatía y la relación romántica al no haber ningún tipo de “conquista” sino más bien un “Me gustas, salgamos, vale”, hace que la química me desaparezca y por lo tanto desconecte un poco de lo que motiva a Baby a dejar su antigua vida. El resto de secundarios también cuesta que me entren, al estar muy “cariturescos” exceptuando el señor Spacey, a veces se me hacían un poco cargantes y eso hacía que sus intervenciones me lastrasen un poco la cinta. La acción, al estar sincronizada con la música, nos da escenas que saltan del auténtico espectáculo visual, al “ahora no veo muy bien que está ocurriendo”, y es algo que es inevitable dependiendo del tramo de la canción que este sonando, y que me provoca un sentimiento amargo de no saber si me está gustando o no.

La cuestión es que es Edgar Wright, y que su segunda mitad (más o menos al comienzo del ultimo atraco) no solo me ha dejado muy satisfecho, si no que me ha transmitido emoción, tensión y un mínimo parpadeo a cada segundo. Un golpe adrenalitico constante, un ritmo musical de pura obra maestra y unas escenas que dan ganas de aplaudir a cada segundo. Todo lo negativo antes mencionado me desaparece, y solo quiero que Baby logre su meta, que los malos le dejen en paz y que todo salga bien, la distancia con el personaje me desaparece completamente y conecto con su historia. La forma en la que todo se sincroniza musicalmente es un hito fílmico que demuestra como al señor Wright no le basta con un guion, unos personajes y una estructura, si no que necesita jugar con los escenarios, con el montaje y con la música para darnos un producto que cubre en su totalidad los 2 sentidos necesarios para disfrutar de la misma.

Por lo que me veo en la tesitura de no saber si es una joya del director o estaría por debajo de la trilogía del cornetto y Scott Pilgrim. Un segundo visionado me ayudara a aclarar las ideas (que dudo sea pronto) pero pese a mis problemas con la misma, es una estupenda película y un auténtico disfrute visual y auditivo. Difícil coger el coche después de la misma y no ir con la música a todo volumen mientras conduces.

2º visionado: SI bien me ha entrado mejor este visionado, aun por la admiración que tengo hacia el señor Wright, siento cierta decepción con esta cinta. Siendo quien es podría habernos dado una historia más original y un guion mucho menos clásico, pese a que la locura musical que lo envuelve le da ese toque distinto y es un logro técnico en toda regla. Esperando su próximo proyecto con mucha impaciencia.

- Te dije que volvería

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